Despues de meses sin ir a chile sumado al frío que estaba haciendo en madrid y las ganas que teníamos de pasar la navidad allá, la ansiedad por llegar, no era menor.
El día viernes salimos del trabajo, terminamos de hacer las maletas, de dejar una que otra cosa organizada y Tomas se fue a dormir una siesta feliz por haber salido al fin de vacaciones. No se imaginó nunca que dos horas antes de partir lo tendría que despertar para decirle que al llamar a la agencia de viajes para que me dijeran de qué terminal del aeropuerto salía el vuelo, me habían informado de que necesitabamos los pasajes físicos para viajar.
Asi de mal fue como empezó el viaje, pero sabíamos que llegar allá cambiaría todo...navidad en familia, verano, amigos, jardín, piscina, asados, playa, mariscos,...en fin, todo lo que extrañamos los que estamos fuera. Y así fue, disfrutamos al maximo cada día.

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