El Puente de Mayo

El puente de Mayo siempre se espera con ansias en Madrid. No sólo significa un fin de semana largo de 4 días, sino también porque generalmente marca la llegada del sol y la playa. Este año con Tomás nos organizamos con tiempo y compramos unos pasajes para irnos a la Costa Brava. LLegó el fin de semana y después de peliar acerca de la hora de llegada al aeropuerto (Tomás quería llegar con 2 hrs de anticipación y Yo 1 hr antes) decidimos que estaríamos en Barajas a las 8 am del día Jueves, es decir, una hora antes de la salida del avión.









Nunca me imaginé el caos que habría en el aeropuerto ese día. Al llegar al counter de la línea aerea, la fila era interminable y el vuelo se anunciaba como "cerrado". Al ver la hora nos dimos cuenta que estabamos un poco atrasados y recién ahí nos enteramos que los vuelos los cerraban 40 min antes de la hora de salida, por lo que a pesar de rogarle y llorarle a Spanair para que nos dejara subir al avión, nos dejaron abajo. Lo peor era que teníamos pagado el arriendo del auto, la primera noche "romantica" en Cadaquez en un hotel a la orilla de la playa, y además habíamos invitado al unos amigos (Chino U y Antonia) que se juntarían con nosotros el día sábado. La situación era horrible, estabamos desesperados!





Después de la clasica pataleta de Tomas decidimos que nos ibamos de viaje como fuera. por lo que compramos dos nuevos pasajes a Girona por la modica suma de 330€. Además de la plata perdimos el día completo y ganamos una gran pelea devuelta a nuestro piso ya que el avión salía a las 6pm.
Finalmente llegamos a Cadaquez a las 10 pm agotados después del día que habíamos tenido, pero al salir por ahí nos dimos cuenta que había valido la pena el esfuerzo por llegar. Comimos unas pizzas muy ricas en un lugar muy local y empezamos a gozar de nuestro tan esperado "puente de mayo".





El Jueves nos levantamos muy temprano y nos fuimos a Port Lligat, caminamos por la orilla de la playa y entramos a la casa donde vivió Salvador Dali. El entorno maravilloso, y además su casa era y es la única de la bahía.

Luego nos fuimos a Cadaquez, un pueblito maravilloso en la peninsula Cabo de Creus. Muchos españoles pescaban su picnic y partían en sus botes, lanchas y/o yates. Nosotros caminamos mucho rato por el litoral descubriendo una cala mas bonita que la otra cachando la mala vida que se dan los que tienen ahí sus casas. Finalmente encontramos un rincón increíble en las rocas donde nos instalamos con nuestro pic-nic a almorzar y disfrutar del sol. El día estaba espectacular!



















En la tarde partimos rumbo a Pals, un pueblito medieval de los más lindos de Cataluña, y donde comimos la mejor carne en muchos años.
El sábado en la mañana nos fuimos a Palafruguell a juntarnos con el Chino y la Antonia. La última vez que nos habíamos visto fue hace un año en su casa en Barcelona asique estabamos emocionados por volver a verlos. Nos fuimos a Calella de Palafruguell y otras calas muy lindas y nos estuvimos poniendo al día de lo que había sido este año.
En la tarde nos fuimos a un pueblo muy bonito pero muy turístico: Peratallada. Nos sentamos en la plaza mayor a tomarnos una exquisita sangría y estuvimos copuchando mucho rato. En la noche nos fuimos a Platja d'Aro en busca del hotel que teníamos reservado. Después de muchas vueltas lo encontramos y quedamos impactados con las habitaciones. Teníamos una vista increíble al mar con una terraza muy rica. Muertos de hambre nos fuimos a comer a una parrillada uruguaya y gozamos de un asado de tira.




El domingo nos fuimos a Cala Sa Tuna a aprovechar los últimos rayitos de sol antes de tener que volver a Madrid. Realmente fue un fin de semana increíble y disfrutamos mucho de la compañía de los chicos.
Después de dejarlos en la estación de trenes de Girona, con Tomas nos fuimos al aeropuerto. Esta vez si que llegamos con tiempo, tanto así, que al llegar nos dieron la opción de viajar al día siguiente en la mañana a cambio de una indemnización no menor de 300 € . Además nos daban alojamiento en un hotel 5 estrellas, cena, desayuno y traslados al aeropuerto. Por supuesto que sin pensarlo aceptamos la oferta, de esta manera recuperábamos el gran gasto que nos había significado perder el primer vuelo.
No podíamos creer el hotel al que nos habían mandado, era un resort con canchas de Golf e instalaciones muy modernas. Nuestra pieza era increíble y la comida insuperable! Imposible terminar mejor el viaje! Fueron unos días inolvidables...