Después de casi 3 años que no se aparecían por aquí, mis viejos se dejaron caer un par de días en Madrid antes de irse a Italia de vacaciones. Caminamos mucho recorriendo todas las calles y barrios de Madrid y aprovechamos el buen clima para las terrazas y para caminar por el retiro.
Para el puente de Mayo nos fuimos con mis viejos y Tomás de paseo a la Costa Blanca. Partimos un miercoles y llegamos a dormir a Altea a un hotel con mucho encanto. Estuvimos dos noches ahí, un pueblito precioso donde ademas comimos como los dioses. El primer día en un restaurante de lujo y el segundo día en un italiano frente a la catedral.



El Jueves fuimos en la mañana a Guadalest, un pueblito maravilloso en medio de la nada con un castillos y un entorno espectacular. Luego nos fuimos a almorzar a Calpe a comer una mariscada que le habían recomendado a Tomás, y en la tarde nos fuimos a Moraira para que Tomas recordara los veraneos de su infancia de cuando vivía en holanda.




El viernes nos fuimos recorriendo hacia Javea, pasamos a dejar las cosas al hotel y nos fuimos a comer una rica paella. En la tarde nos fuimos a dormir la siesta a la playa de Denia y luego a caminar por ahí. Lo mejor de ese día fue ver el atardecer en el club de yates donde nos sentamos en una especie de cama a tomarnos un cocktail.

El sabado nos fuimos rumbo a Valencia y nos sorprendió lo linda de la ciudad. Recorrimos el centro, luego nos fuimos a almorzar al paseo marítimo y paseamos por la ciudad de las ciencias. En la noche salimos los dos solos con Tomas a conocer la marcha valenciana. Caímos en un lugar muy entretenido de un brasilero donde hasta nos terminó regalando una caipiriña!

Estuvo buenísimo el viaje y nos regalonearon como siempre, pero la visita se hizo un poquito corta. A ver si pa la proxima se quedan unos días más por aqui!